lunes, junio 23, 2008

ALGO DE ANTROPOLOGÍA


Aunque me considero una apasionada de mi trabajo, de la carrera que elegí, de lo que hago cada día, he de reconocer que parte de esa pasión se debe a mi "otra carrera", la de antropología, que disfruté como nunca imaginé que se podía disfrutar estudiando y en la que aprendí muchas cosas que me permiten entender esas "cosas que pasan" y que terminan llevando a las personas a la consulta del psicólogo...

En realidad, si profundizamos en las emociones, los pensamientos y las conductas (esa santísima trinidad que un psicólogo nunca puede pasar por alto...) no nos vamos tan lejos, ya que llegamos a los ritos y rituales, los mitos y supersticiones, y los miedos y las religiones....

Por eso, aunque decidí posponer un par de años mi incorporación al mundo laboral (aunque ya me encargué de suplirlo....) acerté en mi decisión de, una vez terminada la facultad de psicología, meterme en una de filosofía, aunque esta vez en el pasillo de Antropología.

Recuerdo esos años con sentimientos ambivalentes. Vivir en Bilbao no era fácil, pasar de compartir piso con tus mejores amigas a meterte en un piso por habitaciones con dos extrañas... la gente tan cerrada, tan suya.... Pero en clase eso se desvanecía. Cada asignatura era mas apasionante que la anterior, y cada profesor, más apasionado...


Este post nace de eso, del recuerdo de un profesor. La primera impresión era la de un geniecillo loco... un tipo superdotado despeinado y obsesionado con el trabajo de campo, con los rituales... con la sugestión... Ese profesor sacó lo mejor de mí. Me dió donde nadie me había dado hasta entonces. Sus asignaturas me emocionaban. Y supe hacerlo bien. Supe hacerlo bien porque él lo hizo muy bien. Recuerdo las tertulias al terminar la clase, las recomendaciones de películas (también me daba Antropología Visual...), de libros... las charlas, compartir inquietudes... y motivarme, siempre motivándome. Gracias, Paco..


Era experto en muchas cosas, pero en una, sobresalía. El Culto a Maria Lionza. Una religión no oficial venezolana que ocupó muchas de las clases de antropología médica, formas de sanar y de enfermar...

Ayer, aprovechando un día libre en Madrid, acudí ansiosa a una de las geniales exposiciones de PhotoEspaña. En concreto a la de la fotógrafa española que más cosas me moviliza, que más me fascina, que me hipnotiza, que es Cristina García Rodero. Su exposición es un alucinante monográfico del Culto a Maria Lionza, la Diosa de los Ojos de Agua...
Eché de menos a Paco. Mucho. Pensé que lo primero que haría al llegar a casa sería escribirle para contarle... Pero no hizo falta: mirando el catálogo de la exposición ahí estaba un capítulo de Paco, titulado "Laberintos.... ". Sigue moviéndome cosas.
O quizás lo que me mueve cosas es la certeza de saber que no debo alejarme, nunca, de lo que realmente me fascina. Que debo buscar tiempo para mi para aprender esas cosas que sé quiero/necesito aprender... Quizás.

En cualquier caso, no nos olvidemos que todos tenemos un detector de ilusiones por ahí dentro. Está cerca de un chakra... tu decides de cual.


(Exposición hasta el 27 de Julio en Alcalá 31. Madrid)

1 comentario:

humanobserver dijo...

I must say the picture was quite outstanding.....The composition is excellent....