sábado, septiembre 01, 2007

MANEKI NEKO


Hoy por fin he encontrado algo que andaba tiempo buscando, y con lo que no quería irme de este peculiar país, un Maneki Neko. Los habéis visto mil veces... pero las cosas siempre tienen otro sabor si las consigues en el lugar de procedencia... El Maneki Neko es el gato de la suerte, de la fortuna... el que atrae visitas bienvenidas, el que atrae fortuna, quizás dinero, el que llena los negocios de clientes... en definitiva, un imán de fortuna.. El que he conseguido tiene la pata levantada (la izquierda, por lo que atraerá gente, mas que trabajo...) y no para de moverla, saludando, saludándote... Sin pila. Por medio de una miníscula lámina solar...

Para cuando vengas a casa, te estará esperando...

Durante el siglo XVII, existía en Tokio un templo que había conocido días mejores y que tenía serios problemas económicos. El sacerdote del templo era muy pobre, pero aún así, compartía la escasa comida que tenía con su gato, Tama.
Un día, un hombre de gran fortuna e importancia fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo. Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que un gato le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo. Tal fue su asombro que dejó el refugio que le ofrecía el árbol y se acercó para ver de cerca a tan singular gato. En ese momento, un rayo cayó sobre el árbol que le había dado cobijo. A consecuencia de ello, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, y el templo prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre. Tras su muerte, Tama recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del Templo Goutokuji, y se creó el Maneki Neko en su honor.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Antoine Schmitt

Avec Determination (con determinación)

"Son criaturas silenciosas que luchan contra su entorno, del que nosotros formamos parte".


La base de mi obra es la siguiente: yo creo un cuerpo, constituido por fragmentos de imágenes, habitualmente mínimas. Introduzco este cuerpo en un universo físico que, esencialmente, consiste en un espacio rectangular, y que el cuerpo no puede abandonar (una caja). En este espacio reina una fuerza gravitatoria que arrastra a los cuerpos hacia abajo. Este mundo físico, un conjunto de ecuaciones matemáticas, está configurado por algoritmos que continuamente actúan en los cuerpos que hay inmersos en él.

Una vez en marcha el cuerpo y el universo físico, doto al cuerpo de músculos, que son fuerzas que actúan entre sí sobre los elementos del cuerpo. Estas fuerzas están también configuradas (implementadas) mediante algoritmos que actúan en tiempo real.

Por último, le doy a la criatura motivación, una fuerza que dirige los músculos y hace que se mueva para lograr un objetivo determinado. Por ejemplo, ponerse de pie. Esta motivación, que es también implementada con un algoritmo, activa los músculos de acuerdo con la relación entre el objetivo y la percepción que el ser tiene de su propia posición y movimiento (kinestesia), siguiendo un principio conocido en la ciencia cibernética como teleología predictiva mediante feedback negativo.

Esta fuerza de motivación actúa para conseguir un objetivo muy bien determinado y con reglas claramente establecidas, pero los músculos no siempre responden bien: las articulaciones se mueven a veces al azar, los músculos se cansan, la motivación disminuye o aumenta, la predicción a veces resulta equivocada y la kinestesia no es siempre perfecta. Las propias imperfecciones están programadas, utilizando coeficientes aleatorios que se activan en momentos igualmente aleatorios.

Estos fallos, así como la oposición entre el objetivo y las limitaciones físicas (la caja, la gravedad) sumergen a la criatura en una lucha sin fin, de la que nosotros somos espectadores que no podemos ayudar. De hecho, el más pequeño movimiento que hagamos (con el ratón) mueve todo el universo, es decir, la caja en la que se encuentran las criaturas, produciendo una perturbación aún mayor.

En cada una de estas criaturas intento plasmar una determinada calidad de ser, una forma de ser distinta para cada una de ellas. Y para ello, me concentro en su dinámica, su movimiento, las formas que adopta su motivación en su realidad. La función de la imagen es permitirnos aprehender su modo de ser. La propia interacción es sólo un pequeño eslabón entre su realidad y la nuestra. La presencia de cada uno de estos entes, si se manifiesta, procede de una relación sutil entre la motivación y las formas y las fuerzas de lo aleatorio, del cuerpo y del universo.


Mi trabajo en el campo de la creación artística se desarrolla en el punto donde se cruzan las dos fuerzas que me animan a actuar. De una parte se encuentra un enorme interés por la creación de seres artificiales y de la otra, un indagar metafísico y fundamental, siempre renovado, sobre la noción de ser. En última instancia, dado que soy programador desde hace mucho tiempo, la mayor parte de mi trabajo se realiza a través de la programación.

La materia sobre la que trabajo son los algoritmos, los programas informáticos. Los diseño, los moldeo y los muestro en acción. Para mí, la programación es realmente un medio para la creación artística y pienso que no sólo es un medio nuevo, sino que también es un medio radicalmente distinto de los medios que lo han precedido. Sin embargo, este punto de vista, que mantengo y defiendo desde hace años, no constituye el núcleo de mi reflexión ni de mi trabajo: es sólo su epifenómeno.

El concepto de ente artificial, es decir, de seres creados por mí, me permite crear nuevas formas temporales, explorar representaciones que crean una relación consistente entre espacio y movimiento. Tiene una importancia fundamental en cuanto a mi forma de ponerme ante el mundo, de una manera general, como un prisma para la comprensión del universo. Me hace pensar en mecanismos, en fuerzas motrices y en voluntad. Me lleva de nuevo a mi naturaleza de ser.

Mis continuas reflexiones sobre el ser, el destino, la casualidad, la libertad, la voluntad, la causalidad o la circularidad entre percepción y acción, o incluso la conciencia, junto con la materia "algorítmica" y el "ser artificial" son el molde donde se fragua mi trabajo artístico. Se hace concreto en obras "plásticas" en las que el corazón, generalmente, es un programa de ordenador que ejecuta una forma de vida artificial y abstracta.

Anónimo dijo...

Jorge Luis Borges



A un gato


No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

Faramar dijo...

A mi me gusta siempre comprar el periódico de los lugares que visito y cuando alguién se va de viaje siempre le pido el periódico de esa ciudad... podría comprarlo en muchas ocasiones en Atocha, pero como bien dices, no es lo mismo. Algunas cosas tienen que venir de su lugar de origen...

Faramar dijo...

Por cierto leí sobre tí en el País... ¿Te lo guardo o ya te lo han guardado? ;-P

Anónimo dijo...

Qué miedo dáis las psicólogas!

Anónimo dijo...

Gracias Faramar... Un amigo me ha ido guardando cosillas que han salido... leí alguna por internet, pero no es lo mismo, el papel es el papel..

Un abrazo
Tot