
Hay personas que encuentran la llave a tu interior en el ojo izquierdo.
Son personas especiales que te ven, te miran así como de refilón, y mirándote el ojo te ven el alma.... y son especiales porque son capaces de discernir que aunque tengas una mancha en el ojo, no la tienes en el alma...
Son - como digo- personas especiales que en cuestión de segundos saben de ti lo que tu misma desconoces... y lo mejor de todo es que ese descubrimiento no solo no les echa para atrás, si no que les acerca a tí... inexorable.
Anoche tuve la gran fortuna de cenar con una de estas personas. Hacía años que no sentía las horas fluir de esa manera... Supongo que es el efecto de las personas locuaces, brillantes, divertidas... fascinantes, atractivas.... Era como estar fuera de la realidad donde hasta el camarero parecía parte de un decorado...
Fue una noche mágica. De algún modo que siento en una parte de mi pecho la noche de ayer certifica eso que tengo tatúado de que de un instante nacen a cada instante diferentes caminos.
Lo que esa persona no sabe es que ayer, a las mismas horas en las que la noche empezó a brillar yo tenía que estar cogiendo un avión que evidentemente no cogí.... a Chile.
De una noche como la de ayer, sus bolsillos quedan llenos de servilletas.... servilletas que apuntan direcciones y servilletas con secretos en la palma de la mano... Mis bolsillos también están llenos... llenos de las cosas que no se dijeron, o que no se dijeron al menos con palabras, que si con el cuerpo.... y llenos de las ilusiones que en silencio me guardo para momentos menos inoportunos...
Y pienso, mientras sonrío, en la bendición que supone no tener prisa, y como, sin escribir, escribimos historias... y como con los silencios damos respuestas, y como, precisamente sonriendo, uno escribe destinos que no caigan en desatinos...
Y que aunque las cosas siempre pueden ser mejor... también son tremendamente susceptibles de empeorar... y porque entiendo que mi mala suerte está llena de buena suerte... y que mis infortunios llenos de fortuna, continuo hacía delante.... que es el único lugar al que encuentro tiene un sentido llegar... progresiones... que no regresiones....
Adelante, entonces....
Son personas especiales que te ven, te miran así como de refilón, y mirándote el ojo te ven el alma.... y son especiales porque son capaces de discernir que aunque tengas una mancha en el ojo, no la tienes en el alma...
Son - como digo- personas especiales que en cuestión de segundos saben de ti lo que tu misma desconoces... y lo mejor de todo es que ese descubrimiento no solo no les echa para atrás, si no que les acerca a tí... inexorable.
Anoche tuve la gran fortuna de cenar con una de estas personas. Hacía años que no sentía las horas fluir de esa manera... Supongo que es el efecto de las personas locuaces, brillantes, divertidas... fascinantes, atractivas.... Era como estar fuera de la realidad donde hasta el camarero parecía parte de un decorado...
Fue una noche mágica. De algún modo que siento en una parte de mi pecho la noche de ayer certifica eso que tengo tatúado de que de un instante nacen a cada instante diferentes caminos.
Lo que esa persona no sabe es que ayer, a las mismas horas en las que la noche empezó a brillar yo tenía que estar cogiendo un avión que evidentemente no cogí.... a Chile.
De una noche como la de ayer, sus bolsillos quedan llenos de servilletas.... servilletas que apuntan direcciones y servilletas con secretos en la palma de la mano... Mis bolsillos también están llenos... llenos de las cosas que no se dijeron, o que no se dijeron al menos con palabras, que si con el cuerpo.... y llenos de las ilusiones que en silencio me guardo para momentos menos inoportunos...
Y pienso, mientras sonrío, en la bendición que supone no tener prisa, y como, sin escribir, escribimos historias... y como con los silencios damos respuestas, y como, precisamente sonriendo, uno escribe destinos que no caigan en desatinos...
Y que aunque las cosas siempre pueden ser mejor... también son tremendamente susceptibles de empeorar... y porque entiendo que mi mala suerte está llena de buena suerte... y que mis infortunios llenos de fortuna, continuo hacía delante.... que es el único lugar al que encuentro tiene un sentido llegar... progresiones... que no regresiones....
Adelante, entonces....
























