
El sábado estaban hablando de él. Cuando comenté que le conocía, que efectivamente le conocía, me lo preguntaron. ¿Y cómo le conociste? ¿Dónde? ¿De Qué?
Y respondí: En un curso... Él ya lo había hecho, y ese día estaba de oyente. Empezamos a hablar, nos dimos cuenta que hablábamos el mismo idioma... y hasta hoy..
Pero la verdad era...: En un curso. Un día llegué a clase, tarde, como siempre... En silencio, para no molestar, y ahí estaba, dos filas anteriores.... Estaba tan dentro de lugar que parecía fuera del espacio... impregnándolo todo... Un hombre sin edad. Un sabio en cuerpo joven.. Un cuerpo joven de pelo cano y ojos verdes, siempre abiertos. Nos miramos. Nos miramos y ya fue tarde. Ya no había marcha atrás. La posibilidad de volver atrás, a la antigua realidad donde el uno no contaba con el otro era ya algo, simplemente, imposible. Esa misma tarde, una preciosa actividad... Unos cerraban los ojos y esperaban. Otros elegíamos a alguien y desde el silencio le susurrábamos una historia al oído. Pensé que era mi oportunidad... y fui hacía él. Pero en el camino sentí que tendría otras oportunidades, mas profundas todavía, más íntimas, y decidí esperarlas... Acerté... Viajes en el metro de Madrid. Cenas al final del día donde compartir inquietudes y proyectos. Visitas a librerías con intercambio incluido de adquisiciones. Confidencias de lecciones, de secretos, de amores, y desamores... Compartir los éxitos de uno, y del otro. .. Esas son algunas de las cosas que tenemos en común... Si, de eso le conozco...
Si la perfección existiera, él se acercaría... pero como no existe, él sigue construyéndola... acercándose inexorable a las buenas intenciones. A veces se equivoca. Como todos... Y menos mal, porque aunque reconozco que le exijo casi tanto como me exijo a mi misma y que a veces no se lo he permitido, hoy, desde la distancia que nos da el tiempo que no nos vemos se lo agradezco... porque de sus errores aprende, y porque de sus errores aprendo...
Su mirada es inquietante (si, ese que veis es su ojo....y tiene dos... como la mayoría...) porque mira desde dentro hacia el centro del que tiene enfrente... pero es una mirada que cuando terminas por soportar, te cura y te fortalece. El tema es que es demasiado verde. Tan verde que cuando estás muy cerca y te ves reflejada en sus pupilas te ves "verde"... es decir, "por hacer...".
Es mi amigo. Es mi amigo porque con él puedo hablar de todo. Es mi amigo porque con él puedo callarme. Porque pasa un año y es como si hubiéramos hablado ayer...
Hoy hace un año que no nos vemos.
Hoy es su cumpleaños...
Felicidades, A... pero ya sabes... ¿Cuando celebramos la ausencia? recuerda que un día hablamos de que solo existe una manera posible de celebrar las ausencias: Con los reencuentros...
Muchas Felicidades...
Y respondí: En un curso... Él ya lo había hecho, y ese día estaba de oyente. Empezamos a hablar, nos dimos cuenta que hablábamos el mismo idioma... y hasta hoy..
Pero la verdad era...: En un curso. Un día llegué a clase, tarde, como siempre... En silencio, para no molestar, y ahí estaba, dos filas anteriores.... Estaba tan dentro de lugar que parecía fuera del espacio... impregnándolo todo... Un hombre sin edad. Un sabio en cuerpo joven.. Un cuerpo joven de pelo cano y ojos verdes, siempre abiertos. Nos miramos. Nos miramos y ya fue tarde. Ya no había marcha atrás. La posibilidad de volver atrás, a la antigua realidad donde el uno no contaba con el otro era ya algo, simplemente, imposible. Esa misma tarde, una preciosa actividad... Unos cerraban los ojos y esperaban. Otros elegíamos a alguien y desde el silencio le susurrábamos una historia al oído. Pensé que era mi oportunidad... y fui hacía él. Pero en el camino sentí que tendría otras oportunidades, mas profundas todavía, más íntimas, y decidí esperarlas... Acerté... Viajes en el metro de Madrid. Cenas al final del día donde compartir inquietudes y proyectos. Visitas a librerías con intercambio incluido de adquisiciones. Confidencias de lecciones, de secretos, de amores, y desamores... Compartir los éxitos de uno, y del otro. .. Esas son algunas de las cosas que tenemos en común... Si, de eso le conozco...
Si la perfección existiera, él se acercaría... pero como no existe, él sigue construyéndola... acercándose inexorable a las buenas intenciones. A veces se equivoca. Como todos... Y menos mal, porque aunque reconozco que le exijo casi tanto como me exijo a mi misma y que a veces no se lo he permitido, hoy, desde la distancia que nos da el tiempo que no nos vemos se lo agradezco... porque de sus errores aprende, y porque de sus errores aprendo...
Su mirada es inquietante (si, ese que veis es su ojo....y tiene dos... como la mayoría...) porque mira desde dentro hacia el centro del que tiene enfrente... pero es una mirada que cuando terminas por soportar, te cura y te fortalece. El tema es que es demasiado verde. Tan verde que cuando estás muy cerca y te ves reflejada en sus pupilas te ves "verde"... es decir, "por hacer...".
Es mi amigo. Es mi amigo porque con él puedo hablar de todo. Es mi amigo porque con él puedo callarme. Porque pasa un año y es como si hubiéramos hablado ayer...
Hoy hace un año que no nos vemos.
Hoy es su cumpleaños...
Felicidades, A... pero ya sabes... ¿Cuando celebramos la ausencia? recuerda que un día hablamos de que solo existe una manera posible de celebrar las ausencias: Con los reencuentros...
Muchas Felicidades...





























